| Foto tomada en París |
Hace ya un tiempo, siendo una adolescente rebelde, escribí un poema titulado "alcanzar la utopía". Sí, esa misma de la que tanto hablo sin nombrarla, por temor a perturbarla y finalmente quede deshecha en esa telaraña que tantas veces uno teje en el pensamiento.
Ya no recuerdo cuales fueron las palabras, ni tampoco que motivó aquel encuentro con mis pensamientos, o quizás mienta y la respuesta es que sí, que aún pienso en todo aquello, en todo cuanto contribuyó a ser lo que hoy soy.
Recuerdo aquél sueño que tanto deseé y nunca se cumplió, en todos los caminos que sorteé y me negué a entrar, en todos los que caminé, algunos sin pensar, otros, creyendo que en ellos se escondía la felicidad, de tan pensados, los tomé mal. Algunos, por mera curiosidad y otros tantos, empujada por los acontecimientos que no supe manejar, o por la simple huida de la realidad. Pero todos, hasta el último, los elegí, no fueron llegando al azar.
Dudé, primeramente de mi misma, no escuché aquella lección que hablaba de quererse, pero me empecinaba en enseñar a querer a los demás. Después, dudé de la verdad, porque descubrí que no era la misma para cada mirar, me topé de frente con la falsedad y me obcequé en darle muerte sin lugar, me enzarcé en mil batallas sabiéndolas perdidas antes de empezar, sentí el golpe en la cara y lo amilané con la palabra....... Dejé de creer y me limité a sobrevivir, a saltar de día en día, dejándome llevar, hasta el despertar.......
Y dejé atrás la venda que amarré con fuerza para no sufrir, porque sufrí igual, pues el dolor llega cuando tiene que llegar, como mismo llegaron las risas, el amor y las pequeñas dosis de dicha y bienestar.....
Hoy sé, que yo sola no puedo cambiar al mundo, que por más que grite habrá quienes no me escucharán, que todo cambia a su propio ritmo, que no soy quien para juzgar, como mismo sé, que me equivocaré mil veces o más, pero en cada caída me volveré a levantar aunque duela, a pesar del cansancio,....porque habrán millones de razones que valdrán la pena abrazar.
Hoy sé, que yo sola no puedo cambiar al mundo, que por más que grite habrá quienes no me escucharán, que todo cambia a su propio ritmo, que no soy quien para juzgar, como mismo sé, que me equivocaré mil veces o más, pero en cada caída me volveré a levantar aunque duela, a pesar del cansancio,....porque habrán millones de razones que valdrán la pena abrazar.

